¿Debemos estar todos en las redes sociales?

No, la respuesta es definitivamente no. Eso sí, desde el punto de vista de una empresa o de un autónomo. En el aspecto personal, cada uno es libre de tomar sus propias decisiones. Pero volvamos al ámbito profesional. No todo el mundo puede, quiere o debe sacar partido de las redes sociales porque sí. Y si alguien le dice que es algo inevitable, necesario, indispensable o urgente, es mejor detenerse un momento y dudar, a partir de ahí, de todo lo que le diga esa persona.

Las redes sociales tienen una importante potencialidad en el ámbito profesional para personas que tienen relación con ellas. Un médico, un abogado, un electricista o un empresario de mensajería pueden desarrollar perfectamente su actividad alejados de los Social Media y de las vicisitudes de la Red. No obstante, en un mundo tan conectado como el nuestro, hay muchas otras profesiones que prácticamente se deben en cuerpo y alma a Internet.

Si bien es cierto que la Red y la presencia on-line puede reportar beneficios directos en cuanto a la difusión del trabajo o a las posibilidades de abrir el mercado, quizás la inversión realizada no es ni remotamente proporcional al retorno. Es decir, que un periodista puede ampliar su presencia en la red a través de blogs, de participar en foros o en grupos de discusión, además de estar en contacto con otros profesionales o de mantener su propia web. Probablemente el retorno de su inversión no sea inmediato, pero pueda verse beneficiado de alguna forma (incluso, solo tomándolo como experiencia en un medio que seguramente tendrá que utilizar en el futuro).

Por el contrario, invertir en una web de negocio o en una campaña de publicidad on-line, no necesariamente repercutirá en un aumento de los beneficios netos o en una ampliación de la cartera de clientes. Lo importante es no dejarse engañar por falsas expectativas y por ideas imperativas de modernidad tecnológica. El sentido común, incluso en Internet, sigue siendo la mejor herramienta para determinar si es conveniente una inversión o no. No nos dejemos engañar por cortinas de humo que, si bien son muy tentadoras y diseñadas individualmente pueden parecer la mejor respuesta, quizás el mercado que se busca no está precisamente en la Red y hay que salir a buscarlo donde corresponde.

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