El Social Media en los procesos de enseñanza

“En un mundo cada vez más digital buscamos proporcionar a nuestros estudiantes las oportunidades que el aprendizaje multimedia puede ofrecer; por esta razón es por la que debemos permitir e impulsar un uso apropiado y aceptado de estos poderosos recursos” (Dennis Walcott, Departamento de Educación de Nueva York).

En un mundo en el que la tecnología ha traspasado los ámbitos público y privado, ya no solo en el apartado de las comunicaciones, sino en la vida diaria y en las tareas cotidianas, es indispensable comprender la necesidad de educar y educarnos en el uso y aprovechamiento de las nuevas tecnologías en los distintos aspectos de nuestra vida. Quizás uno de los más urgentes sea la educación. Por ello, la iniciativa del departamento de Educación de Nueva York para fomentar el uso de las redes sociales (de forma profesional) entre los docentes, no es una iniciativa vacía y sí un plan con miras a largo plazo.

Si seguimos el estudio realizado por Babson Survey Research Group y Pearson, que arroja como dato abrumador que el 91% de los docentes universitarios en EEUU utiliza herramientas de Social Media para su trabajo, casi duplicando el 47% de usuarios en otras industrias y sectores productivos. Esto podría dar pie a creer que el ámbito educativo está a la vanguardia del uso de las nuevas tecnologías. Lamentablemente, la realidad en España y en muchos otros países no puede ser más distinta.

Tal como comentó ayer Rosa María Vidal en uno de los foros de LinkedIn, “cada día en la universidad me encuentro a profesores que traen aún sus apuntes escritos a máquina, que no saben usar un PowerPoint y que lo de Google es mejor dejarlo. […] Este tipo de personas esta cada día delante de 70 individuos de entre 18 y 25 aproximadamente, que han nacido con las nuevas tecnologías al alcance de la mano y las dominan como nadie. Gente que se dedica a pulular por los facebooks y twitters que sus maestros tienen en abierto y a difundir las fotos que tienen en su muro. Creo que la reflexión se debería hacer extensible a un colectivo que está creando huérfanos digitales, pues no tienen a nadie que les pueda dirigir correctamente, ya que los que estamos enfrente no sabemos hacerlo“. Y termina haciéndose la pregunta de si sería necesario exigir un mínimo conocimiento tecnológico a los profesionales de la educación.

Dura reflexión la que hace Rosa, pero tan cierta como necesaria. Y gracias a esa pregunta, le respondí lo siguiente: Esos huérfanos digitales, además de perderse la educación sobre el uso de Internet y de las herramientas digitales, están alienándose cada vez más de lo que es la institución de la enseñanza, el amor por la educación y lo están viendo como algo muy ajeno a su realidad cotidiana. La convivencia de esos dos mundos paralelos y distantes, está provocando serios problemas en la concepción y traspaso del conocimiento, lo que afecta sin duda a todo el proceso educativo. Ese mínimo conocimiento tecnológico de nuestros profesionales se puede transformar en un máximo de ejercicio profesional, de alcanzar objetivos, de representar la realidad, de incorporar los avances que mueven, inevitablemente, a la sociedad a la que educan. Pero debemos darnos cuenta de que las NNTT sin ser la única respuesta a los males de la educación, son una herramienta poderosa, natural y cotidiana para gran parte del alumnado, y es imposible dejarlas fuera del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Rosa vuelve a la carga y comenta que “deberíamos formar a los formadores o hacer que todas las rígidas organizaciones entiendan que el Social media y las NNTT han democratizado las decisiones y que deben empezar el diálogo y terminar el monólogo. ¿Cómo es posible formar a alguien con quien no hablas el mismo idioma?“. Y esa pregunta despertó la idea para el post de hoy. ¿Cómo es posible hablar de Social Media, de Internet, de nuevas tecnologías, si inevitablemente no estamos utilizando el mismo idioma? Es verdad que a nosotros mismos muchas veces nos cuesta poner en palabras el alcance de nuestra labor profesional y la importancia que han ido adquiriendo en el ámbito profesional, laboral, personal, etc. Esa brecha aumenta según nos alejamos de un entorno abierto a ellas. Y la educación, claramente, está en una posición lejana pese a los esfuerzos por incorporar las NNTT en el aula.

La calidad docente

Profesionalmente he conocido a decenas y centenas de docentes muy familiarizados con Internet y las herramientas de Social Media. Muchos de ellos son grandes gestores y reconocidas voces dentro de su profesión y en la manera en que las NNTT inciden en el desarrollo de sus tareas. Pero también es sabido que hay un gran número de profesores y profesoras que apenas las utilizan o, peor aún, incluso tienen miedo de utilizarlas. Si no se consolida en ellos la necesidad de incorporarlas, poco se puede hacer.

Entendamos que, tal como decía Rosa, es difícil enseñarle a alguien que habla otro idioma. En el aula, muchas veces pasa eso: la brecha generacional y tecnológica se hace más grande en la medida en que ninguna de las dos partes está dispuesta a ceder. Es evidente que no se puede enseñar todo a través de las herramientas digitales, pero sí está claro de que son de gran ayuda en algunas tareas educativas. Para muestra de ello hay infinidad de casos y experiencias prácticas que los docentes comparten con otros profesionales a través de la Red. Si las Redes Sociales y el uso de Internet están ligados al quehacer cotidiano, lo lógico sería aprovechar esa naturalidad en el uso de las herramientas y dirigir parte del proceso de enseñanza-aprendizaje a través de su propio lenguaje, interfaz o características. Pero el problema viene desde más abajo, desde la base misma de la educación: el profesorado.

Si no somos capaces de darle al cuerpo docente una formación adecuada y no se promueven programas de integración digital, de aprendizaje, de uso, de gestión y de cualificación, los resultados seguirán siendo paupérrimos y aislando a las estupendas iniciativas que algunos han puesto en marcha. El Social Media no es una burbuja ni una moda, sino una forma de entender la concepción del mundo en el que estamos viviendo. Y lo vemos a diario: móviles con acceso a Internet, libros digitales, pantallas interactivas y táctiles, tabletas, ordenadores, GPS, etc. ¿Por qué resulta tan natural en todos los ámbitos y no en la educación? El aula debe ser el reflejo de la sociedad en la que vivimos, una sociedad digital que convive con la tecnología en casi todos los aspectos de la vida cotidiana, y para ello debemos contar con docentes bien preparados para educar en el uso adecuado de esas herramientas.

Como dice una de las conclusiones del Informe McKinsey sobre diversos sistemas educativos en el mundo, “The quality of an education system cannot exceed the quality of its teachers“. Pero no podemos cargar toda la responsabilidad en ellos, porque son lo que queremos que sean. La sociedad debe promover una mejora de las condiciones, preparación, nivel, capacidades, conocimientos y vocación de nuestros docentes, puesto que los esfuerzos que se están haciendo en otra dirección son totalmente inútiles. De nada sirve dotar de NNTT a los centros si nada cambia en el profesorado. El esfuerzo, como poco, debe ir dirigido hacia ellos y hacia las nuevas generaciones de profesores. En ellos radica, precisamente, la esperanza para que el Social Media y las nuevas tecnologías en general se incorporen naturalmente a los procesos de enseñanza-aprendizaje.

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