¿Funciona LinkedIn?

Leo en Internet que en EEUU hay unos 11 millones de parados y cerca de 4 millones de puestos de trabajo sin ocupar. ¿Paradoja? Sí y no, pero tiene una explicación… Este desencuentro entre vacantes y candidatos se produciría por 3 razones: quienes buscan empleo no están dispuestos a cambiar su residencia o acceder a puestos de trabajo en áreas nuevas; las empresas siguen esperando al escurridizo “candidato perfecto” y las instituciones educativas no están enseñando las competencias y habilidades adecuadas que el mercado exige.

El autor del artículo, Adam Lewis, culpa al desfase en los procesos de selección y la realidad, haciendo referencia a una selección engorrosa, lenta y poco clara, alejada de las nuevas herramientas como tecnología, Internet y redes sociales. Incluso habla de la utilidad de los dispositivos móviles para una candidatura.

Lewis cierra su publicación afirmando que “si las empresas fuesen más inteligentes en el uso de dispositivos móviles y redes sociales para localizar y reclutar a los futuros empleados, se podría disminuir la brecha de desempleo que existe actualmente en EEUU”. Hasta aquí podemos estar de acuerdo en la necesidad de llegar a un mayor número de usuarios a través de los diversos canales e incluso, si se gestiona bien, podría ser la primera etapa de un filtro para dar con el candidato adecuado. Pero sigamos hablando de esto…

Por otro lado, tenemos a Montserrat Luquero, consejera delegada y directora general de Hudson que afirma, en un artículo publicado en la revista Capital Humano de este mes, que, si bien las nuevas tecnologías son una ayuda de relevancia en los procesos de selección, nunca podrán sustituir el trabajo que realizan las empresas consultoras. “El conocimiento del cliente, del candidato y la valoración de sus posibilidades de éxito en común siguen siendo la esencia de nuestro trabajo, y ahí las redes sociales no son nuestra competencia. Este es el valor añadido que aporta una consultora de recursos humanos frente a LinkedIn y que las empresas deberían tener en cuenta en sus procesos de selección”, explica Luquero.

Es cierto que la directora general de Hudson no se opone totalmente a la propuesta de Lewis, pero sí da para pensar el hecho de que se reconozca que una red tan relevante como LinkedIn se ha convertido en una “enorme base de datos de currículos” que “no aporta información adicional relevante y necesaria para poder determinar el grado de idoneidad de cada candidato para el puesto que deseamos cubrir”. Pero Luquero va más allá al decir que “utilizando únicamente LinkedIn no es posible encontrar al profesional más adecuado, ya que es imposible conocer sus habilidades, intereses y características personales, tan necesarias para un perfecto encaje en la posición y en la cultura empresarial de la compañía demandante”.

Si profundizamos en las palabras de Montserrat Luquero, no parece haber nada en contra de LinkedIn como medio, pero sí como fin. La red social profesional es un medio para hacer networking, para encontrar trabajo y para publicar nuestros logros profesionales; pero, efectivamente, no es el fin último de la red el ubicarnos en un puesto de trabajo ni mejorar nuestra actual posición profesional. Como tal, es únicamente una red que sirve como escaparate para que cada uno ofrezca lo mejor de sí mismo. Sin querer entrar en polémica, pero es una suerte de Etsy (o un Ebay) de personas en cuanto a su ámbito laboral.

Efectivamente, uno de los problemas de LinkedIn es el de la profundización en el conocimiento del usuario para determinar su idoneidad, pero también es cierto que nadie se encarga de contrastar la información que circula en la red social. Ni el contenido de los CV ni de las recomendaciones que aparecen en nuestras biografías son verificados y se otorga el valor de confianza por ser un entorno profesional. No obstante, he vivido en carne propia el “desajuste” y la falta de rigurosidad: resulta que, sin saberlo, hay una persona en Chelmsford (Reino Unido) que dice trabajar en mi empresa como “Admin” y no puedo hacer nada al respecto, porque las políticas de la red social para contactar a usuarios que no están en nuestras redes me lo impiden (a no ser que me convierta en usuario premium).

Volviendo al tema de LinkedIn, funciona muy bien como escaparate, pero ¿qué hacer en un mundo donde hay cientos o miles como yo (o mejores que yo)? La respuesta es ser yo mismo a través de mi marca personal, de mi historia, de mi experiencia, de mi trabajo… Es ese el camino para diferenciarme de los demás, para dejar de ser un artículo en un escaparate y convertirme en una auténtica alternativa a ocupar un puesto de trabajo. De ahí la importancia radical de dedicarnos profesionalmente a construir nuestra reputación, nuestra marca, nuestro sello, en fin, nuestra huella digital, siempre teniendo el o los objetivos absolutamente claros: quién soy y quién quiero ser.

Si utilizamos LinkedIn de esa forma -y también otras herramientas que tenemos a mano como blogs, páginas web y otras redes-, estamos aprovechando un arma potente para entrar al mercado laboral o para mejorar nuestra posición actual. Cualquier otro uso que hagamos de la red social no es más que otro artículo en un escaparate saturado y difícil de abarcar, donde es complicado filtrar la información y donde las empresas solo encuentran a quienes se lo ponen más fácil: quienes participan en grupos, comentan, publican y actualizan con frecuencia. Tener un CV casi vacío y como cargo “búsqueda activa de empleo” es casi tan inútil como guardar el CV en un cajón y pensar en enviarlo a las ofertas que nos interesan. La marca personal y aquello que nos hace especiales y que habla de nosotros, es un trabajo que requiere esfuerzo, constancia y mucha dedicación. Querer llegar al final por cualquier otro método, en algún momento nos podría pasar la cuenta.

En suma, LinkedIn puede funcionar. Sí. Siempre que aprovechemos su potencial para construir una marca, para participar de la conversación y para marcar nuestras diferencias con el resto. Cada paso cuenta, cada detalle es relevante y nos hace especiales, distintos y dice algo de nosotros que mejorará (o arruinará) nuestra intención de avanzar en nuestra carrera profesional. Pero eso dependerá exclusivamente de nosotros y del trabajo que hagamos, porque la herramienta funciona bastante bien. Ahora solo hay que saber utilizarla.

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