Hacia dónde va el contenido audiovisual

En Media-tics.com, Rodrigo Carretero aborda el auge indiscutible de los videos en la web. Portales como YouTube o Vimeo, con millones de usuarios y muchísimas horas de contenido audiovisual confirman esta sentencia. No voy a entrar en el tema más allá que para darle la razón: este tipo de productos es uno de los más virales, más compartidos, más vistos y que mayor expectación provoca. Estamos acostumbrados a la televisión y al cine, y el nuevo formato de video on-line se está abriendo camino entre todo lo demás.

Me voy a quedar con una parte de la discusión: la duración de ese contenido. Carretero cita el artículo de Liz Shannon Miller, donde ella da cuenta de que la tendencia actual es a que los videos en la red tengan una duración mayor que hace 5 años. No hay que ser experto para decir que la misma tecnología y velocidad de acceso a Internet ha permitido que esto ocurra, porque cada vez cuesta menos acceder a este tipo de contenidos, en tiempo de carga y en calidad. Hasta hace poco, cualquier video que durase más de 5 minutos, no era viable en cuanto a mantener la atención de los usuarios.

Actualmente, siguiendo la corriente de los últimos 2 años, se están produciendo cambios en esa concepción: la elaboración de contenidos especiales para la web (series, webcasts, tutoriales, etc.) están superando las medias de duración predominantes y están alargando el tiempo que los usuarios pasan frente a la pantalla de su dispositivo. Y es precisamente en esta última idea donde radica el éxito creciente: el usuario decide cómo y dónde ver el contenido (smartphone, tablet, portátil, etc.), lo que confirma el fin de la era de las masas y la vuelta al usuario individual, con voluntad de decidir y con ganas de ejercer su derecho a comunicar y comunicarse.

Así y todo, tengo mis dudas en cuanto a la efectividad de contenidos de mayor duración. Es evidente que un mediometraje, un documental o algún contenido especialmente bueno tendrán audiencia independientemente del tiempo que duren. Pero el nacimiento de una red como Tout, que lleva la filosofía del texto breve de Twitter al mundo audiovisual y la posibilidad de compartir videos de 15 segundos con otros usuarios, me hacen pensar que cada vez buscamos más lo rápido, lo eficiente, lo conciso, la precisión… Más aún teniendo en cuenta que estamos infoxicados (ya lo hemos dicho varias veces) y no somos capaces de procesar ni un cuarto de la información que se nos ofrece a diario a través de todos los canales posibles.

Me gusta el concepto de Tout y la búsqueda de la eficiencia, no en el sentido de productividad, sino en cuanto a que somos usuarios sometidos a múltiples estímulos y debemos satisfacer nuestras necesidades básicas de información de la forma más sencilla y rápida posible. Con esto no quiero decir que el contenido tratado en profundidad no tenga cabida. No, al contrario. Creo que es indispensable que exista, pero no apostaría yo porque fuese el formato predominante en este mercado en el que estamos inmersos. Si tuviese que apostar, lo haría por el formato breve, por el impacto rápido e inteligente, por el aprovechamiento al máximo de esos 15 segundos para exprimir la oportunidad de atraer al público hacia otro tipo de contenidos más extensos. Ahí está su punto de equilibrio…

No sé por qué me inclino a pensar que Tout podrá ser el Pinterest del vídeo si las empresas (grandes y pequeñas) saben sacar partido de esos “15 segundos de fama”. Podría ser extrapolable el éxito de las imágenes compartidas hacia contenido audiovisual de corta duración siempre que se hiciese con calidad, sinceridad, humor y atractivo hacia los potenciales clientes. ¿Están las empresas preparadas para hacerlo? ¿Lo estamos?

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