La arbitrariedad de los rankings

Leo un estupendo artículo de Jan Rezab, CEO y cofundador de Socialbakers, una compañía dedicada al Social Media Marketing y a las mediciones. En él, Rezab cuestiona el funcionamiento de Klout, principalmente, y de otras métricas que han surgido como referentes indiscutibles dentro del mercado. Pero tiene sus carencias…

La primera que Rezab plantea es el alcance de la medición de Klout, que sería únicamente real en cuanto a Twitter, porque en Facebook y Google+, por ejemplo, necesitaría del permiso para acceder a los perfiles de todos nuestros seguidores, lo que es prácticamente imposible. Aquí debo reconocer mi carencia absoluta de dominio respecto al funcionamiento del algoritmo de Klout y a la forma de medición que ejecuta esos resultados, pero sí tengo claro que casi siempre me resultan arbitrarios.

Hace poco leía que una de las formas de subir puntos en Klout era producir contenidos de calidad, para que fuesen multiplicados por la red. Pues en los eventos puntuales en que alguno de nuestros contenidos ha tenido una repercusión mayor, el puntaje de Klout no solo no ha aumentado, sino que ha disminuido considerablemente al “reducirse” nuestro alcance. ¿Acaso no resulta arbitrario que comparen mi puntaje Klout con el de Mashable? ¿Cómo se podría solventar ese problema? ¿Cómo es posible que haya usuarios que con menos seguidores y una participación menor, puedan tener una repercusión igual o superior que otros “más grandes”?

Volviendo a Rezab y acompañándolo de mi experiencia particular, ya me resulta sospechoso el poder otorgar puntos a ciertos usuarios para que su Klout aumente (y también el mío, entiendo, sino no comprendo cuál sería el incentivo para hacerlo), fomentando la cultura del “amiguismo”, dejando atrás la objetividad. Y lo mismo pasa con las invitaciones para utilizar Klout que, si las envías (y los usuarios que las reciben aceptan), supuestamente afectan de forma positiva a tu puntuación. ¿No es precisamente este tipo de acciones las que nos deberían hacer dudar de su efectividad y transparencia?

Me encuentro por casualidad con otro interesante análisis sobre la medición que propone una necesaria separación entre la conversación generada y la experiencia (o fiabilidad) de quienes la generan publicado en Digital Policy Bloggers Network. Es decir, que siempre nos vamos a encontrar con el problema de la calidad cuando se trate de Internet, mientras el algoritmo no sea (jamás lo será, supongo) capaz de discriminar el contenido y cualificarlo según parámetros que no son cuantificables: emoción, representación, valoración, etc.

Otro de los fenómenos que hace difícil la medición de audiencias en Social Media es que el público no es “pasivo” como en otros medios (prensa, radio, televisión), sino también que ese público no solo genera contenidos, sino que lo multiplica o reduce su repercusión. Y es precisamente aquí donde surge un problema de fondo: ¿cómo medir la influencia personal (el individuo) y la influencia contextual (dependiendo del tema sobre el que hable)? De momento, no hay ninguna herramienta que tenga en cuenta ambas a la vez, por lo cual nos encontramos con las limitaciones de cada una que nos impide no solo encontrar a las “personalidades” más sociables, sino a la que más y mejor contenido generan, las que producen mayor vinculación y reconocimiento, las que contribuyen al aprendizaje colectivo, etc.

Al final, lo mejor que podemos hacer es volver al consejo de las abuelas y las madres: “Hijo, todo en su justa medida”. Klout es tanto una medición social como un juego de egos; una arbitrariedad como una fantasía. El peligro, y en eso hay que reconocer lo bien que lo han hecho, es que se han convertido en una suerte de ranking incuestionable que se tiene presente en el mundo en el que nos movemos. Pero no se puede confiar ciegamente en una evaluación subjetiva, llena de agujeros. Así como podemos desconfiar de las encuestas y manejar las estadísticas a nuestro antojo interpretativo, este tipo de jerarquizaciones también tienen ese tipo de fallos. Por eso no se puede creer ciegamente todo lo que Klout dice…

(Nota de último momento: Sin ir más lejos, ayer perdimos 10 puntos en Klout de golpe, cuando nuestra red en Twitter creció… ¿se habrán olido este artículo?)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *