Networking is not working

Según un artículo que encontré publicado en Universia.es, firmado por David Bomzer, dice que el networking “puede ser dividido en tres componentes esenciales: el conocimiento de la/s persona/s en cuestión, el establecimiento de una cierta afinidad y la comunicación eficaz“. Por su parte, la web de Negocios y Networking lo define como “una filosofía que consiste en el establecimiento de una red profesional de contactos que nos permite darnos a conocer a nosotros y a nuestro negocio, escuchar y aprender de los demás, encontrar posibles colaboradores, socios o inversores“.

Basándonos en estas premisas, creo que para la gran mayoría de la gente el principio no está funcionando. Fijémonos en LinkedIn. La gran mayoría de los usuarios –y esta es una observación que no tiene nada de científica, sino que es meramente experiencial– tiene su perfil, aumenta su red de contactos y poco más. No participa en grupos, foros, preguntas ni debates. Observa, ve crecer su red y ya está. Tampoco busca necesariamente trabajo ni lo ofrece. Así, el networking se transforma en not working y la red pierde sentido.

El espíritu participativo 2.0 del que tanto me hago –y nos hacemos– eco, se desvirtúa completamente con estas actitudes. No se es 2.0 por el simple hecho de poder conectar, compartir y colaborar, sino por hacerlo. Por el contrario, no ejercer esa posibilidad “dospuntocerista” es una actitud muy 1.0.

Personalmente, me pasó que hace un par de semanas contacté con una suerte de gurú del Social Media por LinkedIn, lo agregué a mi red y aceptó a los pocos días, enviándome un mensaje automático con todos sus datos de contacto, biografía y experiencia. Revisando su impresionante currículum me dije que tenía que hacer algo para conocerlo, para intercambiar ideas, para aprender humildemente. Le envié un mensaje proponiéndole un encuentro –sinceramente del cual me beneficiaría yo mucho más– el 5 de abril. A día de hoy no he recibido respuesta, ni positiva ni negativa. ¿Es esa la filosofía del networking? ¿Es ese el espíritu 2.0? Estoy seguro de que no.

Sigamos con LinkedIn. ¿Cuántos de nosotros nos detenemos a pensar a quién estamos agregando a nuestra lista de contactos y por qué? Lo interesante de esta red no es solo agregar a nuestros pares, aunque resulta interesantísimo y enriquecedor, sino a quienes podrían estar interesados en un perfil como el nuestro (sobre todo si el objetivo es encontrar trabajo, una actividad tan en boga en estos días). Así, se están aprovechando mínimamente las posibilidades de comunicación, aprendizaje e intercambios colaborativos entre partes interesadas, lo que entiendo es la base primordial de toda esta construcción en que estamos insertos.

El networking, como buena relación, requiere de trabajo y esfuerzo. Requiere de interés y de dedicación; de tiempo y de energía. Si no, lo único que tendremos es una red pasiva de contactos y no un mundo de interacciones activas y eficaces, que aporten conocimiento, que generen un pensamiento colectivo y una acción colaborativa de la que todos, al final, podríamos salir beneficiados. Este es el único camino para que ese not working desaparezca del mapa y nuestra red de contactos sea una eficiente herramienta de trabajo, a la que estamos dedicando una buena cantidad de horas por semana. De lo contrario, es tiempo perdido y, siguiendo la lógica de la productividad, un absoluto sinsentido.

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