Social Media: El valor de la comunidad

Ante el boom de la filosofía del Social Media y el éxito de las redes sociales, muchas empresas y organizaciones se lanzaron a Internet sin detenerse a pensar qué estaban haciendo. A muchas, las timaron con costosas e inútiles páginas web que han tenido que rehacer una y otra vez. A otras, en cambio, se les abrió un mundo ante el que no pudieron reaccionar. Y ahí siguen, sumidas en el silencio, en la automatización y en el más absoluto despropósito: la incomunicación.
La cuestión es simple: estar en las redes implica una responsabilidad, una necesaria atención que va más allá de un “Me gusta” o de un mensaje automatizado con publicidad. Debe ir de la mano de un trabajo responsable, con criterio y objetivos claros, enmarcados en un plan global de Social Media, que sea posible medir y que nos permita recolectar información que nos sea de utilidad para el futuro.
Juan Barjau decía que “existe un error de concepto del que parten muchas empresas asumir que su presencia en las redes sociales debe contemplarse como una acción más dentro de su estrategia de ventas”. No obstante, si “nuestra presencia en redes sociales es una forma de comunicarnos con nuestros proveedores, clientes, colaboradores, amigos, etc. y, por tanto, si lo contemplamos desde el punto de vista de nuestro negocio, debería formar parte de nuestra estrategia de comunicación y no de nuestra estrategia de ventas”, añadía.
El valor del Social MediaTeniendo esto en cuenta, el Social Media requiere una inversión y un proceso mental. Y lo hace por 3 razones:

  1. Es un trabajo profesional, que requiere preparación y cualificación.
  2. Es un plan que necesita de ciertos conocimientos y destrezas para sacar el mayor partido de las herramientas disponibles.
  3. Requiere tiempo, constancia y permanencia en el tiempo. No se puede tener una visión cortoplacista al respecto.

Con esto en la mano, está claro que no podemos permitir más desprecio por nuestro trabajo. Pese a los avances, aún persiste una errónea noción de que, como todos podemos acceder a las redes sociales, todos tenemos los conocimientos necesarios y adecuados para que esa aproximación al Social Media sea profesional, objetiva y eficaz. ¡Error! El peligro de hacerlo así radica en que se pone en juego no solo la imagen de la organización, sino también el trabajo diario de relación con la comunidad.
Si has dado el salto a las redes sociales, asume con responsabilidad su función de canal de comunicación y evita convertirlas en un panfleto barato. Sácales partido y comunícate con tus clientes, aprende de ellos y responde, habla, comparte, emociona, cuenta, llega más allá de las pantallas… Crea contenido acorde con tus objetivos y atiende cada consulta, cada comentario, porque todos ellos son oportunidades de ganar algo,de permanecer más tiempo en la retina de tus clientes. Ignorar estos canales, a la larga y de acuerdo a la tendencia vigente, te va a costar mucho más caro que invertir en ellos. Tu comunidad vale oro.

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