Terror al Social Media

“Most organizations, however, still view social media as a threat to productivity, intellectual capital, security, privacy, management authority, or regulatory compliance“. Así de drásticos son Bradley y McDonald en un artículo publicado en Harvard Business Review el 20 de julio. Pero la realidad va mostrando avances en cuanto a la percepción que las organizaciones tienen acerca del Social Media como herramienta de trabajo o como posibilidad de negocio y ya casi están al 50% las posturas positivas y negativas al respecto. No obstante el camino se me antoja largo y tormentoso…

Todavía hay muchas empresas que desincentivan o directamente prohíben el uso de las redes sociales entre sus trabajadores. Se les considera una herramienta de ocio, inútil y altamente improductiva. Pero, como todo, depende del uso que se haga de ellas. Las redes sociales y las herramientas de Social Media en general se pueden convertir en un aliado indispensable para la supervivencia de tu negocio. ¡Así de claro! Aunque parezca una exageración y aunque haya excepciones, la gran mayoría de los servicios en la actualidad son buscados y contratados a través de Internet: facilita la gestión, permite guardar la información y también otorga una cierta distancia entre las partes. Por lo tanto, cada vez cobra mayor fuerza lo que hace un par de años quizás parecía un absurdo: quien no está en Internet, no existe.

Es inevitable que el Social Media provoque miedo: es relativamente volátil y no se rige por números absolutos; es entretenido y está al alcance de cualquiera, aunque requiera necesariamente de una gestión profesional; es nuevo y todavía no ha probado ser LA herramienta del futuro (aunque va camino de ello). Además, requiere una inversión inicial y un mantenimiento continuado, lo que genera preocupación ante la amenaza de una “burbuja” que han creado los escépticos alrededor del sector. Pero no, no está a punto de explotar ni dañará a nadie, simplemente se ajustará dentro de las organizaciones como una vía de comunicación eficaz, rápida, cerca y transparente.

Lo bueno y lo malo del Social Media es que no existen fórmulas predeterminadas. Es decir, nadie tiene el secreto del éxito ni la gallina de los huevos de oro colgando de Twitter. Sí se han probado estrategias y modelos que pueden funcionar para determinados proyectos, pero no han confirmado su efectividad en cualquier situación y ante cualquier conjunto de factores. Por eso, este campo todavía tira mucho de la creatividad y de la capacidad de planificar y replanificar las estrategias adecuadas para alcanzar los objetivos deseados.

Esto le da no solo fuerza a la capacidad transformadora del Social Media en cuanto a la relación entre las organizaciones y sus clientes/usuarios, sino también a su capacidad para fortalecer los vínculos emocionales, de pertenencia y de identificación que se establecen entre los individuos y las marcas. El Social Media se mueve en corrientes paralelas de acción: emotivas y concretas. Las primeras, hacen referencia a los propios individuos y sus sentimientos; los segundos, porque acoge los tradicionales canales de comunicación y los lleva a una nueva dimensión: local, social y móvil. Por ello, lo mejor que podemos hacer es aprovechar esas ventajas para diferenciarnos y para crear nuestro propio entorno de desarrollo.

Lo confirman McDonald y Bradley: “Any organization can get lucky and have a single successful implementation of social media. Social leaders, on the other hand, build collaborative capability through a learning process that starts with understanding their current attitude and taking the steps required to building confidence and trust. This turns a single social media success into a sustained source of competitive advantage“. Pocas veces mejor dicho.

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