Periodismo y Social Media

Hago alusión a un artículo que acabo de leer esta mañana, donde se habla también del vínculo cercano entre periodismo y Social Media, pero zanjando el tema de buena forma: “Si bien es cierto que un periodista puede convertirse en Community Manager, también lo es que este proceso no es automático. Tener conocimiento sobre la ortografía y facilidad para redactar es un buen argumento, pero un CM no solo escribe; sino que, además, debe realizar estrategias de Social Media“. Con esto, lo que quiero decir es que, aunque nos fijemos en el contenido y este sea de vital importancia, también se deben tener muchas otras cosas en cuenta para trabajar en este ámbito.

Es verdad que la preparación de un periodista le facilita el terreno de forma natural hacia el mundo de los medios on-line y la relación con las comunidades, la transición debe ser un acto consciente y profesional. Pero vamos a retomar el camino del contenido, que es una de mis principales preocupaciones en este blog.

A pesar de que tú –empleado, apóstol o apologista– te sientas obligado a escribir, nunca nadie está obligado a leer” (Tim Radford. 25 mandamientos para el periodista). El manifiesto de Radford, periodista de The Guardian por más de 30 años y ya jubilado, me sirve de excusa para continuar con la entrada del otro día dedicada al buen contenido. Inevitablemente, la labor de un redactor periodístico se entrelaza con la del generador de contenidos en Social Media y, sobre todo, con el estilo de la redacción de los medios on-line: claridad, concisión y precisión a partes iguales.

Aplicando la filosofía de Radford, que tampoco está alejada de cualquier manual de estilo que se precie, habría ciertas reglas para generar un buen contenido que se pueden resumir en:

  1. Debemos enganchar al lector con cada frase, con cada contenido. De lo contrario, lo perderemos.
  2. Recurrir a “palabras simples, ideas claras y frases cortas”.
  3. No se debe subestimar al lector, pero tampoco complicarle la vida: la lógica del “menos es más” tiene mucho más sentido aquí que en el mundo de la moda.
  4. La información debe ofrecer algo: sentido del humor, emoción, intensidad o acidez. Debe ser interesante y muy clara: si no eres capaz de resumir esa idea en una frase, empieza de nuevo.
  5. No vayas de “colega” ni utilices jerga. Habla alto y claro. La cercanía con el lector se consigue con otros elementos: profesionalidad, empatía y transparencia.
  6. Lee. No hay más vueltas que darle.
  7. Cuida las sentencias definitivas y no prejuzgues. La verdad ante todo…

Con estas 7 ideas en mente, la parte estructural del contenido y buena parte de la forma debería estar resuelta. Sobre todo, hay que tener en cuenta la frase que abre esta entrada: “nadie está obligado a leer lo que escribimos”. Por eso tenemos un enorme desafío por delante cada vez que decidimos actualizar nuestro blog. Como dije en el post anterior, lo principal es la dedicación y el esfuerzo. El buen contenido no cae del cielo; hay que buscarlo, crearlo y construirlo. Para todo lo demás, ya tenemos miles de páginas en Internet.

Si alguien quiere leer todos los mandamientos de Tim Radford, están disponibles en inglés y en español.

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Tomás Loyola Barberis - Periodista | Social Media Manager

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